miércoles, 22 de agosto de 2007

La Creación

En la Séptima Era el hombre se alzó y comenzó a caminar, dejando atrás bastón, excusas y tabúes. Al ver esto, Dios y el Diablo preguntaron:
- Padre, ¿por qué nos has abandonado?
Por respuesta obtuvieron acordes de alas, acero y silencio. Ninguno de los dos comprendió nada, no podían creer que fueran remplazados por tal ambigüedad.
Dios lloró su desgracia. El Diablo río ante su derrota, no supo como lamentarse.

Y el hombre se cansó de descansar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Antropocentrismo full ahi... ¿¿y si me equivoco??? Una excusa más para volver a reclamar mi humanidad ante el mundo.

Santiago Arcos dijo...

En estos páramos por los que cabalgo son los estertores los que gobiernan. Aqui la diosa guerra ya sació su hambre insaciable, por tanto pocas son las flechas que puedo enviar para oscurecer los soles jubilosos de tus enemigos e inexistentes las críticas que puedo hacer a las tácticas que empleas con tus letras míticas. De esta rueda me bajo, quizás para que te subas tu.

Yo estaba ahi ese día. En verdad, el Abuelo Taimado y su nieto Rebelde y Visionario sentían más confusión que los amantes engañados y los perros descorazonados. Pero eso da lo mismo. Desde luego ayer no sucederá. Recordad esto, Clío es la más grande de las actrices, dirigida en este teatro existencial por su padre Nihil, fin, inicio y plenitud de ninguna cosa.
Seré, desde el amanecer que ya se asoma, creador de doncellas despiadadas. Somos los reyes, malditos y jamás taumaturgos, que han de liberar a las sangres congeladas.






Concuerdo plenamente con tus críticas que por cierto agradezco. Bienvenido a los reinos de donde sea que estemos parados. Yo ya me largo, apaga las luces al salir.